El Mundial de Motociclismo estrenaba este fin de semana un nuevo escenario, el famoso circuito de Indianápolis, un trazado ubicado dentro de un gran complejo dedicado enteramente al motor en el que Marc Márquez volvió a dar muestras de su inmensa calidad. Pero el estreno de ‘Indy’ tuvo otro protagonista inesperado: el huracán Ike. La cola de este fenómeno meteorológico que lleva más de una semana azotando buena parte de los Estados Unidos irrumpió en esta esperada cita para marcar un GP que tuvo un estreno complicado. Tanto como para que el domingo tuviese que suspenderse la carrera del cuarto de litro. Así que Julito Simón se quedó con las ganas de probarse en Indianápolis. Había terminado décimo en los entrenamientos oficiales y tenía todas las esperanzas puestas en una carrera en la que se veía capaz de lograr un gran resultado. Esto dejó a los chicos del 125 como únicos representantes de
Haulotte en el GP. Bueno, a Tito Rabat sólo durante un par de vueltas, el tiempo que tardaron en golpear su moto por detrás y en dejarle fuera de carrera.
MÁRQUEZ NUNCA FALLA

Llegar al Mundial sin experiencia previa, y encima tener que hacerlo faltando a dos carreras por una lesión, es un lastre que pocos debutantes superan. No es el caso de Marc Márquez. GP tras GP, el piloto
Haulotte sigue asomándose en la cabeza de cada carrera, peleándose con los hombres más experimentados de la categoría. El viernes de Indianápolis fue un día difícil para todos. Un circuito nuevo, un trazado con algunos problemas de asfalto y la lluvia. Pese a todo esto, Márquez se recuperó de una caída en el entrenamiento libre de la mañana y se metió en la quinta posición en el primer oficial del GP.
“Los primeros entrenamientos fueron bastante bien. Eso sí, por la mañana me costó un poco. Me caí, pero no fue nada importante. Cuando salí por la tarde a pista pude rodar más cómodo y mantener un buen ritmo. Estaba contento de cómo me habían ido las cosas. Me pareció un circuito bastante técnico y me gustaba, aunque era una pena que en la primera parte el asfalto no drenase nada de agua, y con una lluvia como la del viernes todo se hacía todavía más difícil”. Por suerte para los chicos del 125, el agua dio una tregua a Indianápolis el sábado. Aunque eso obligaba a empezar el trabajo desde cero en seco. Marc empezó muy bien el día, y luego pudo conseguir meterse en el puesto 13 de la parrilla de salida.
“Fue un día complicado, ya que nadie tenía una buena puesta a punto y algunos pilotos acertaron antes que otros a dar con los mejores ajustes. A mí me fue medianamente bien, aunque de cara al domingo podía mejorar bastantes cosas. El objetivo iba a ser hacerlo lo mejor posible, e intentar acabar entre los diez primeros”. Y Márquez, una vez más, cumplió. De nuevo hizo una gran salida, lo que le permitió meterse en un grupo que al final iba a terminar peleando por el tercer puesto. Un grupo, además, en el que estaban los tres hombres fuertes de la clasificación general: Mike Di Meglio, Gabor Talmacsi y Simone Corsi. A los tres terminó superando el piloto
Haulotte. Demostrando el coraje de siempre en las peleas de grupo, Márquez logró un gran sexto puesto que podría haber sido más, de no tener que acortarse por la lluvia una carrera a la que el agua había respetado.
“El día se presentaba complicado porque llovía, luego paraba y no sé sabía muy bien qué podía pasar. Pero, aún así, pude hacer una buena carrera. En los entrenamientos del sábado hicimos un buen trabajo y al domingo llegué con una buena puesta a punto. Lo único es que me faltaba un poco de motor y el grupo era bastante agresivo. En las últimas vueltas, cuando llovía, intenté ponerme en cabeza, pero no pude. Aún así, la sexta posición está bien”.
LA MALA SUERTE DE TITO

Difícil fue el fin de semana de Tito Rabat. El viernes tardó en encontrarse cómodo sobre el circuito estadounidense por culpa de la lluvia. Eso le dejó en un provisional vigésimo primer puesto en la parrilla de salida.
“Me gustó mucho el circuito. Por la mañana las cosas no fueron del todo mal, pero por la tarde tuve un pequeño problema con el motor y tuve que entrar al box. Estuve muchos minutos parado, y cuando volví a salir a pista sólo tuve tiempo de dar dos vueltas. Teniendo en cuenta las condiciones de la pista y este contratiempo, no pude hacerlo mejor, ya que además me encontré con otro piloto que me frenó en la última vuelta”. Rabat no perdió las esperanzas de resarcirse el sábado, y más viendo que en esa jornada la lluvia estaba respetando a los pilotos. Pero de nuevo un golpe de mala suerte hipotecó las esperanzas del piloto
Haulotte. Una caída en los primeros compases del entrenamiento oficial le obligaba a regresar al box, donde comprobó que su KTM sufrió algunos daños importantes. Un factor difícil de solucionar en una categoría como el 125 donde los pilotos tienen muy poco tiempo para entrenar.
“El día no empezó mal, pero por la tarde sufrí una caída y se me rompió tanto el freno delantero como el trasero. Pudimos arreglar el de delante, pero no el de detrás, así que iba con un solo freno. Eso hacía que no pudiese compensar bien los pesos de la moto y se me cerrase constantemente la dirección. Hice lo que pude. Sabía que el domingo tendría que esforzarme mucho”. Desde el puesto 21 de la parrilla, Tito se concentraba en la salida y conseguía remontar varias posiciones. La carrera pintaba bien, hasta que en la segunda vuelta, otro piloto le golpeaba por detrás y daba al traste su estreno en Indianápolis.
“Fue una lástima porque no había salido mal, pero en la segunda vuelta me chocaron por detrás y salí volando. Fue en la curva siete, en la primera chicane… No puedo decir nada más. Ha sido muy decepcionante”.
El Mundial de Motociclismo va a continuar con su periplo fuera de Europa. La siguiente parada va a ser en Japón, en el circuito de Motegi, sede de la todopoderosa Honda.